NYUMBANI VILLAGE, Comunidad sostenible

foto de niño en el village

La Aldea es una comunidad autosostenible y autogestionada para los huérfanos y ancianos que se han quedado atrás por la “pérdida generacional” que ha causado la pandemia del SIDA. La Aldea pretende formar una nueva unidad familiar integrada por los niños huérfanos que viven con los abuelos (grupo vulnerable y sin recursos), ejerciendo estos últimos como cuidadores.

La Aldea cuenta con un conjunto de infraestructuras que permiten el adecuado desarrollo la comunidad: viviendas para 6 – 12 niños y abuelos, un centro comunitario, una guardería, una escuela primaria, un colegio de secundaria, un centro politécnico, un centro de salud, una unidad administrativa de policía, una casa de invitados, campos de juego, un huerto común y una red de caminos y carreteras.

Su visión engloba satisfactoriamente tres grandes objetivos: reducir la pobreza en la comunidad, ser una “comunidad auto-sostenible” y ser respetuoso con el medioambiente.

Logros en el Village

Ya estamos muy cerquita de alcanzar nuestro objetivo: 1000 niños y niñas con sus 100 abuelas y abuelos creando una nueva aldea en África. Con las nuevas incorporaciones actualmente la aldea cuenta con una población de unas 864 personas ( 734 NIÑOS Y NIÑAS, 69 ABUELAS Y 4 ABUELOS). Durante 2010 se inauguró solemnemente la escuela de Secundaria. Aparte de la población residente, se atiende a una población flotante cercana, destacando la atención médica a más de 4.400 personas, la atención social a 1350 y la realización de pruebas de laboratorio (en Nairobi) a aproximadamente 6600 personas.

ACTUALIDAD:

USAID aportara 2 millones de dólares durante el 2012. En 2010 han vivido en la aldea 734 niños, de los cuales tan solo 39 son VIH+, y 70 abuelas. Hay que lamentar el fallecimiento de una de ellas durante este año. También de dos de los niños: Samuel Mutano y Elizabeth Nzale. El 1 de noviembre comenzó la construcción de la 3ª fase, con 12 nuevas casas y 3 estudios para profesores.

El Politécnico cuenta actualmente con 56 estudiantes: 15 de ellos habitantes de la aldea y el resto externos, de los cuales 24 siguen estudios de carpintería, 23 de confección y 9 de soldadura (estudios iniciados este año).

Actualmente se detectan la necesidad de construcción de casas para el personal que trabaja allí (a menudo acompañados de su propia familia), de la iglesia y de otros edificios. Otras preocupaciones son: como generar ingresos para las abuelas que tienen familia fuera de la aldea con la que quieren contribuir; la salida de algunos adolescentes una vez llegados a la edad de 18 años; y el acceso a la educación secundaria de alumnos de la comunidad local ahora que existe un instituto de secundaria.

HAN ESTADO ALLÍ Y NOS CUENTAN

EL VILLAGE VISTO POR WILL, VOLUNTARIO DE AMIGOS DE NYUMABNI
Will, voluntario de Amigos de Nyumabni en el Village
Nyumbani es la realización de una idea concebida por el padre Angelo D’Agostino, sacerdote jesuita, y estadounidense para más señas. La idea era sencilla: los niños debían recibir los cuidados necesarios durante el tiempo que siguieran con vida, o por decirlo de alguna manera, asegurarse de que tuvieran una vida digna hasta el momento de su muerte. Nyumbani (que en swahili significa hogar) nació en la forma de un orfanato.

El éxito del orfanato es un hecho. Ahora los casi ciento diez niños, entre pocos meses y 21 años, no sólo tienen una vida digna, sino que además gracias a los antirretrovirales y otra medicación, conviven con una enfermedad que ahora les es crónica y no mortal. De hecho, el principal problema que se plantean ahora es cómo preparar a los chavales del high school (que siempre han vivido aquí) para que puedan llevar una vida normal fuera del orfanato. Necesitan aprender a manejar dinero o a buscar un trabajo. Evidentemente muchos no quieren abandonarlo, y de hecho, algunos incluso suspenden aposta para seguir aquí. Pero se podía hacer más.

Lea Toto (en swahili, Criar un niño) es el segundo proyecto, del que ya he hablado con anterioridad, y que extiende esa idea a más niños siguiendo un modelo HBC (Home-Based Care).

El tercero de las criaturas es el Nyumbani Village, y es también una extensión de la idea original. Ahora toma la forma de un macro-orfanato autosostenible, es decir, que es capaz (o al menos se pretende que sea capaz) de abastecerse en lo básico, sin depender apenas nada del mundo exterior. El village cuenta con una población de unos 500 niños al cuidado de abuelas o shushus (no es una palabra swahili, sino kikamba, la lengua de la tribu kamba), y viven en casas organizadas en grupos de cuatro, o clusters.
¿Cómo de autosostenible es el village? Para que os hagáis una idea, ellos elaboran sus propios ladrillos para luego construir las casas que necesitan. Los ladrillos se fabrican de forma que no necesitan cemento para adherirlos, porque su forma hace que queden unidos casi como las piezas de un puzzle. Están empezando a plantar árboles de forma sistemática para poder disponer de madera para los fuegos y para la escuela de carpintería que tienen allí.
Dicha escuela fabrica todos los muebles que necesita el village, tanto de las casas como de las oficinas o la escuela de primaria, a la que acuden niños del propio pueblo y de pueblos de alrededor. También están construyendo otra para los niños de secundaria. Los uniformes del colegio (aquí en Kenia es obligatorio) también los elaboran ellos, en la escuela de confección.

niños en la escuela del Village

Tienen vacas, cabras, gallinas y hasta una incubadora para sus huevos. Aquí no se desaprovecha nada, así que las heces se utilizan para abonar los cultivos que rodean al village. Tanto animales como humanos por supuesto, dado que las nuestras son más ricas en nitrógeno que las de aquellos.
¿Te preguntas que hacen con la orina? Es una excelente forma de combatir a las termitas
El agua queda un poco lejos, pero han instalado un sistema de bombeo para transportar el agua desde allí al poblado. Para que las bombas funcionen, éstas disponen de placas solares. La idea es que no entre nada en el poblado que pueda depender del exterior de alguna forma, así que, por ejemplo, disponer de un horno eléctrico está mal visto y en su lugar se están intentando introducir hornos solares. Los habitantes, más fieles a sus costumbres que a las innovaciones tecnológicas que les ofrecen, todavía no lo tienen claro y siguen cocinando a fuego.
Parte del dinero que entra en el village proviene de la venta de cestas elaboradas por las propias shushus y en menor medida de los muebles y las prendas elaboradas en el Politécnico, que es como llaman al conjunto de las escuelas de formación profesional, aunque la idea es potenciar dichas ventas también. Quedan muchísimas cosas por hacer, y muchas de las cosas están a medias. Pero se hace mucho, y se fomenta el que la gente aporte ideas para mejorar de forma sostenible la vida allí. Quién sabe si el año que viene no me decantaré por el village

5 comentarios para NYUMBANI VILLAGE, Comunidad sostenible

  1. Monica el 14 diciembre, 2010 a las 16:30

    Estupendo artículo. Me gusta tu sentido del humor y tu forma de narrar, Willson. Nos das una buena idea de lo que es el Village.

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  4. ¿Un regalo especial? | Amigos de Nyumbani el 17 diciembre, 2013 a las 11:26

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